
Así lo afirma el investigador Juan Carlos Linares de la Universidad Pablo de Olavide que ha analizado los bosques de pinsapo (Abies pinsapo), con el fin de conocer su eficiencia en el uso del agua, es decir, el cociente entre cuánto carbono toma la planta en relación con el agua que pierde.
Al parecer, estos sistemas forestales, sometidos a un fuerte estrés hídrico, son incapaces de incrementar la captación del dióxido de carbono en la misma medida en la que su emisión crece. Por tanto, las bajas precipitaciones, propias del clima mediterráneo, provocan que la vegetación del ecosistema no pueda realizar la función de sumidero de carbono y, en palabras del propio Juan Carlos Linares, “… pueda compensar el efecto de la creciente emisión de gases de efecto invernadero”.
Fuente: AGROTERRA



"Agricultura campesina: otro modelo de desarrollo" 
